5 Hábitos de los emprendedores de éxito

5 Hábitos de los emprendedores de éxito

El éxito de los emprendedores suele depender de cómo actúan frente a las diferentes situaciones y esta forma de actuar es consecuencia de su mentalidad, determinación y resistencia. Para fortalecer estas características podemos dar algunas recomendaciones, como las siguientes:

  • No tomarse las cosas tan en serio, es decir, tener la capacidad de reírse de sí mismos, de disfrutar el momento y de valorarse como ser humano, entendiendo que cometer errores es también parte de la vida.
  • Tratar de cumplir las promesas que nos hacemos a nosotros mismos. Prometer y cumplir genera confianza en la gente, lo mismo sucede cuando nos prometemos algo a nosotros mismos, porque si nos fallamos podemos sentirnos decepcionados, mermar nuestra autoestima y desanimarnos ante propósitos venideros
  • No permitir que la fuga de las buenas ideas. La cuestión radica en ir anotando ideas cuando éstas aparezcan (en nuestros momentos de reflexión, quizás) para que no se nos escapen a la hora de querer desarrollarlas.
  • Exigirse un poco más cada día, tanto mental, como física y emocionalmente.
  • Visualizar hacia dónde ser quiere llegar. Visualizar nos lleva a imaginar los posibles escenarios de los proyectos importantes que nos hemos trazado.
  • Es vital ser persistentes, apasionados y positivos, estas cualidades son la base de todo emprendedor exitoso.

Por otra parte, perseguir las ilusiones y encontrar el camino hacia la libertad financiera es el sueño de todo emprendedor y, aunque lo que se quiere es tener nuestro propio negocio, hay que tener en cuenta que el camino puede estar lleno de dificultades y desafíos que nos pondrán a prueba como emprendedores. Un dato curioso es que el 80% de las empresas –según las estadísticas- quiebran el primer año, el truco está en que esto no apague la llama viva de un emprendedor. Como dice Godin, un emprendedor tiene que aspirar a ser un artista, a crear algo novedoso que conmueva y cambie al mundo o una porción de él. Este objetivo lleva su tiempo y para conseguirlo es necesario crear hábitos como los siguientes:

  1. Administrar eficazmente el tiempo: bien administrar en tiempo es un arma distintiva y eficaz de un emprendedor. Si bien es cierto que el día dura 24 horas para todo el mundo, se haga lo que se haga, también lo es que la diferencia entre unos y otros radica en cómo distribuyamos esos 86.400 segundos del día. Para un aprovechamiento eficaz del tiempo, es importante marcarse objetivos diarios, uno importante al día. Esto no es otra cosa que dedicarse primero a las tareas de alta rentabilidad y las de baja rentabilidad delegárselas a otras personas que no intervengan en la toma de decisiones importantes. Por otra parte, planificar la semana con antelación puede ser capital para organizar nuestro tiempo. En este sentido, llevar una agenda que atienda un solo objetivo importante al día, es de gran utilidad. Es bien sabido que la planificación y el control en la ejecución de tareas, permite identificar fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas para una empresa; por tanto, organizar nuestra semana puede alcanzar objetivos más importantes, además de proporcionarnos una buena organización de nuestro tiempo.
  2. Priorizar las metas y los objetivos diarios. Es vital marcarnos una tarea importante al día, tal como lo comentamos anteriormente, pero al mismo tiempo es importante cumplirla sí o sí. Si en la programación de una agenda hay tres tareas importantes que debemos cumplir imperativamente, lo más probable es que no se logren cumplir, trabajemos mucho, nos frustremos y rindamos menos. Pero, si estas tres tareas importantes se programan para tres días diferentes lo más seguro es que invirtamos menos tiempo en ellas, quedemos satisfechos con el trabajo y consigamos ser más eficientes. Por tanto, cuando preparemos nuestra agenda, es importante que marquemos cinco objetivos a la semana (uno por día) y otros secundarios, para que logremos cumplir con todo de una manera segura y eficaz.
  3. Despertarse temprano o dormirse tarde, pero encontrar nuestro momento de paz. Grandes empresarios, famosos a nivel mundial, como lo son Tim Cook, Robert Iger o Howard Schultz se despiertan a las 4:30 am para comenzar su día antes que nadie. A esas horas hay más quietud y la mente está más lúcida (porque acaba de descansar). Por tanto, despertarse temprano ayuda a conseguir buenos hábitos y a rendir más y mejor en el trabajo. Sin embargo, hay quienes prefieren trasnocharse para centrarse en sus ideas, a madrugar. Lo importante no es madrugar o trasnocharse, lo importante es encontrar momentos de concentración, en los que la paz se adueñe de nuestro entorno.
  4. Tomarnos un break para actualizarnos. Los pequeños descansos, la desconexión o los momentos de ocio, son necesarios dentro de nuestra jornada laboral, porque es estos breves momentos podemos aprovechar para enterarnos de las noticias de nuestro sector, de la competencia o actualidad en general. El estar informados puede ser clave para evaluar la situación de nuestros nichos y su contexto, así como darnos ideas para desarrollar en las redes sociales o llegar a conocer mejor a un cliente. Lejos de querer estar aislados, la información que podemos obtener en momentos de descanso u ocio, puede proporcionarnos mejoras en nuestra conexión con el mundo y con nuestros clientes potenciales.
  5. Conectarnos con nuestros clientes, saber qué hacen y qué quieren. En primer lugar y como ya dijimos, el estar actualizados nos ayuda a conocer mejor a nuestro público, con sus necesidades, proyectos, destrezas, debilidades, etcétera. Actualizarse supone una conexión directa con las redes sociales, cosa que hay que aprovechar a la hora de tratar con un cliente. Igualmente, podemos estudiar a nuestra competencia a través de las redes sociales, viendo qué están publicando y analizando sus publicaciones. Conectarnos con los intereses generales de nuestros clientes es importante porque cuando nos enteramos de las actividades recreativas de nuestros clientes –a través de la consulta de redes sociales, como Facebook, por ejemplo-, nos es posible diferenciarnos de nuestra competencia, humanizando nuestra marca, ya que el cliente verá que conocemos sus gustos y, por tanto, nos preocupamos por él.

Adjuntando estos hábitos y recomendaciones a nuestras vidas, nos convertiremos en grandes emprendedores.