Cómo combinar el marketing tradicional y las redes sociales

Cómo combinar el marketing tradicional y las redes sociales

Hoy en día, en cuanto eches la vista a tu alrededor, te puedes dar cuenta de que todo el mundo, de un modo u otro, está conectado con las redes sociales. Seguramente esa persona que te acabas de cruzar por la calle tenga una cuenta de Facebook. O de Twitter. O a lo mejor comparte su vida por Instagram.

Este es el principal argumento que utilizan muchas empresas para tratar de imponer por todos los medios posibles las nuevas tendencias del marketing digital. Sin embargo, esa misma persona, tal y como acabamos de decir, va por la calle. Un lugar en el que no se interactúa mucho con esas redes sociales. Un escenario que todavía a día de hoy, es territorio de las técnicas de marketing tradicional que ya conocemos.

Entonces, y aunque lo desarrollaremos con un poco más de profundidad, ¿por qué no aprovechamos ambas estrategias, digital y tradicional, para tratar de captar tanto al potencial cliente que va caminando por la calle como al que está en su casa navegando por internet?

Claves para poder combinar ambas tendencias

Aunque pueda parecer que son estrategias antagonistas, a continuación vamos a ver algunas claves que podemos aplicar desde este mismo momento. Unos aspectos que nos van a ayudar a coger lo mejor de cada estrategia y crear la nuestra propia.

Tarjetas de visita con incentivos

Comencemos con uno de los recursos del marketing tradicional más clásicos que conocemos: las tarjetas de visita. De lo que se trata es de combinar el hecho de dar a un potencial cliente una simple tarjeta de visita con el hecho de darle, al mismo tiempo, un incentivo. ¿El objetivo? Que esa tarjeta que acabamos de hacerle llegar, la cual, por cierto, nos ha costado una cierta inversión económica, no termine en la primera papelera que vea o, en el mejor de los casos, en el olvido.

Para ello vamos a incentivar a ese potencial cliente. Vamos a hacer que utilice esa tarjeta de visita. Vamos a darle, por ejemplo, un cupón de descuento si visita nuestras redes sociales y se une a nuestra legión de seguidores. La razón de utilizar este medio para hacer llegar un cupón de descuento y no, por ejemplo, un correo electrónico, es que se ha demostrado que todavía a día de hoy, lo tangible, lo físico, lo que se puede tocar, surte mucho efecto.

Al final, si todo va bien, habremos conseguido un seguidor nuevo en nuestro perfil social corporativo y habremos ganado un cliente.

Catálogos con sorpresa

Es cierto que el soporte físico, desde la llegada de lo digital, ha sufrido varias crisis. De eso no hay duda. Pero, precisamente por ello, nos vemos en la necesidad de innovar. Por ello, ¿por qué en lugar de invertir grandes cantidad de dinero en estos catálogos, no los alimentamos con el contenido de nuestras redes sociales?

La mecánica es sencilla. Podemos utilizar la publicidad de Facebook o una red sociales muy gráfica como pueda ser Instagram y animar a que nuestros seguidores nos dejen sus aportaciones para nuestra nueva campaña.

Nuestro catálogo estará repleto de gente normal. Justo como esa persona que lo está viendo en ese momento. Nada de grandes artistas ni actores o actrices. El catálogo ahora es de la gente. De los clientes. De los clientes satisfechos. De esta manera estaremos haciendo que la nuestra marca sea mucho más cercana y accesible.

Flyers interactivos

La última directriz que os podemos dar, aunque cada sector tendrá las suyas propias es la de hacer que todos interactúen con nuestra marca. Y lo mejor de todo es que el punto de partida será algo tan clásico y común dentro del marketing tradicional, como un flyer.

A partir de un flyer bien diseñado, podremos incluir el clásico código QR que dará acceso a nuestras redes sociales. Eso sí, tenemos que tener en cuenta dos cosas fundamentales para que este conjunto de acciones se lleve a cabo con relativo éxito.

  • La llamada a la acción impresa en el flyer no debe ser del tipo “Para saber más” o “Conócenos”. Debe ser algo más impactante. Algo que haga que el potencial cliente sienta unas ganas irrefrenables de acceder.
  • Por otro lado, el contenido al que se tiene acceso tiene que merecer la pena. No podemos dejar de cumplir las expectativas de aquellos que quieren ser nuestros clientes.

El resultado de esto puede ser la creación de un caldo de cultivo previo a una campaña que queremos lanzar y que posteriormente nos va a dar muy buenos resultados.

La estrategia conjunta de las grandes marcas

Antes de terminar no queremos olvidarnos de las grandes marcas. Se puede pensar que la combinación de estas dos tendencias es algo que no servirá de mucho. Algo que solo van a utilizar algunos en una medida casi desesperada para lograr más clientes. Algo, en resumen, que no tiene ni pies ni cabeza. No es así.

Coca-cola, sin ir más lejos, lo hace constantemente. ¿Cuánto botes de su principal refresco hemos visto con códigos QR que nos lleva a sus redes sociales? ¿Cuántos anuncios hemos visto por televisión en los que nos animan a utilizar un hashtag concreto para entrar en un concurso? ¿Cuántas veces nos han pedido que enviemos fotografías para poder formar parte de sus nuevos anuncios? Muchas. Y lo mejor de todo es que lo van a seguir haciendo.

Con todo esto, lo que hemos querido decir es que no podemos dejar de invertir en ninguna estrategia de marketing. Es cierto que cada sector, cada empresa y cada negocio tendrá sus necesidades propias. Cada uno será un universo completamente distinto. Sin embargo, la realidad está ahí. Gracias a internet podemos llegar a muchas más personas de las que siempre habíamos siquiera soñado. Sin embargo, esto no debe ser excusa para descuidar a aquellas personas que, seguramente en un primer momento, han hecho que nuestro negocio tenga una cierta repercusión aunque esta fuera a nivel local.